Los Chicos Del Coro

La semana pasada se fue al descanso navideño uno de los estrenos con los que más estoy disfrutando esta temporada. Se trata de Glee, la nueva comedia musical ambientada en un instituto del canal Fox. Dicho así de sopetón, puede parecer que estoy hablando de la diabólica franquicia High School Musical y sus clones Disney. No, no asustarse, que no tienen nada que ver.

Con un tono bastante surrealista y grandes dosis de mala leche, Glee narra las aventuras y desventuras del coro de un instituto perdido en mitad de la ya de por sí perdida Ohio. Su creador es un señor llamado Ryan Murphy, también responsable de otras series como Nip/Tck y Popular, ninguna de las cuales he visto. La gracia del invento es que en cada capítulo hay, al menos, un par de números musicales, ya sean las propias actuaciones del coro o canciones que se intercalan en la acción como medio de expresión de los personajes. El resultado es que te pasas todo el episodio esperando a se arranquen a cantar, y eso engancha.

En Estados Unidos, la serie ha triunfado como el Cola-Cao, y sus seguidores son ya legión. En un derroche de ingenio, los fans se hacen llamar a si mismos "Gleeks", juego de palabras entre Glee y Geek (sin comentarios). El fenómeno es tal que las canciones copan las listas de descargas de iTunes y ya llevan editados dos discos con los temas de la serie. Y eso que sólo han emitido 13 capítulos...

No sé que significa lo de la "L". Supongo que será por lo de loser.

La serie comienza cuando el profesor de español (¿?), el Señor Schuester (Matthew Morrison), se hace cargo del Glee Club, refugio tradicional de inadaptados, parias, marginales y otras gentes de mal vivir del Instituto McKinley. El panorama es desolador: un nerd en silla de ruedas, un china tartamuda, la típica negra respondona, un requete-estirado gay y una diva con delirios de grandeza. Con el único apoyo de la psicóloga del colegio, la bacteriofóbica Miss Pillsbury (Jayma Mays), Mr. Shue se las verá y se las deseará para motivar a que sus estudiantes se unan al club y poder así sacar el coro adelante.

Como buena comedia de instituto, no faltan por allí el quarteback tontorrón, la animadora hijadeputa y su ejercito de arpías, el guaperas rompebragas y cualquier otro tópicazo que se pueda imaginar. De los chavales, mi favorita es Rachel (Lea Michele), estrella absoluta del Glee Club. El sueño de Rachel es truinfar en el mundo del espectáculo, algo para lo que lleva toda la vida preparándose. Pero Rachel tiene un pequeño problema: es tremendamente cargante y tiene una personalidad absolutamente espantosa, tanto que prácticamente no la aguanta nadie. Y a mí eso me hace mucha gracia, porque a pesar de lo mucho que se pasan con ella, la chica nunca pierde el optimismo y las ganas. Eso, y que cada vez que se sube al escenario se los come a todos con patatas, claro.

Decidido, la "L" es de loser. Si es que son todos unos perdedores de cuidado.

Pero el personaje que se lleva la palma es la retorcida y taimada Sue Sylvester (enorme Jane Lych), entrenadora del equipo de animadoras (o Cheerios, como las llama ella) y uno de los personajes más divertidos que he visto en mucho tiempo. Archienemiga por excelencia del Mr. Shue, está obsesionada con acabar con el Glee Club, y utilizará todos los métodos que considere necesarios para lograrlo. Cada vez que abre la boca sube el pan, y nos deleita semana a semana con perlas como estas:

"Voy a pediros que os oláis el sobaco. Ese es el olor del fracaso, y está apestando mi oficina."

"No me fio de los hombres con el pelo rizado. No puedo evitar imaginarme pajarillos poniendo huevos ahí arriba... lo encuentro asqueroso."

En cuanto a la elección de canciones, hay un poco de todo, desde éxitos recientes de gente como Rihanna o Beyoncé hasta clásicos de rock y del pop con versiones de los Rolling Stones o Bon Jovi. En el primer capítulo cantaron Don't Stop Believing de Journey, así que ya me tienen ganada para toda la eternidad.

Pero para mí, que como decía Bender, procedo de una dimensión aficionada a la comedia musical, los mejores números son los que sacan de los clásicos de Broadway. No en vano, la mitad del reparto ha salido del propio Broadway. La chica que hace de Rachel es todo un portento en el escenario. Cuando la dejan de pasteladas y mierdi-canciones tipo 40 Principales, se marca unas actuaciones impresionantes, como el espectacular Don't Rain On My Parade (de Funny Girl) del capítulo del otro día o el Maybe This Time que he colgado más abajo.

Si no ves Glee, eres un loser. And that's how Sue "C's" it.

Por alguna extraña razón, Glee no volverá hasta el lejano abril. Así que para hacer un poco más amena la espera, voy a colgar algunas de las actuaciones que más me han gustado. Si con ello consigo que os engancheis, pues mejor todavía:

Glee Cast - Don't Stop Believing (Journey)



Glee: Vocal Adrenaline - Mercy (Duffy)

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Glee - Single Ladies (Beyoncé)


Rachel y Kristin Chenoweth - Maybe This Time (del Musical Cabaret)

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Glee Cast - Somebody To Love (Queen)


Resumiendo, que Glee es tremendamente entretenida. Los 45 minutos que dura se te pasan volando y siempre consigue dejarte con una sonrisa en la boca. Los estupendos números musicales hacen que no te des cuenta de lo pobre de alguno de los arcos argumentales, y los accesos de mala leche compensan de largo cualquier trama pavisosa que pueda surgir. Y lo más importante, no necesitas poseer un intelecto superior a lo Lost para entenderla. Basta con disfrutarla.
3 Responses
  1. Dios mio,el de gafas es un lusarco del 15...LOOSEEEEEEEER


  2. q guay!!!! y cuando estara en español!!!!!

    Por cierto, la boca buzon de la prota morena por lo menos le sirve pa cantar medio bien.

    Espero no dormirme como con los Lost :S


  3. Doctora Who Says:

    Pues creo que la ha comprado Antena3, lo que es bastante mala noticia. Seguro que se la pasarán por el forro y acabarán echándola a las 6 de la mañana o en Neox.

    Ro, alma de Dios, ¿como te podias quedar dormida con Perdidos?