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Ya está. Se acabó: esta semana he empezado oficialmente a estudiar de nuevo. ¿Ganas? Menos cuatro, menos incluso que el año pasado. Una vez superados los dos o tres días de depresión/resignación/adaptación que necesito para entrar en modo "estudio", el jueves me he senté por primera vez delante de un libro después de casi cinco meses sin pegar palo.

Y es que parece mentira que hayan pasado cinco meses desde que me examiné. Pero más mentira me parece el hecho de que no sé muy bien en que he invertido este medio año... ¿He aprovechado el tiempo? ¿Realmente he hecho cosas productivas o simplemente me he dedicado a tocarme la barriga a dos manos? ¿Me ha servido todo este hedonismo para motivarme y recargar fuerzas o he terminado siendo más gandula aún que antes? ¿He disfrutado realmente de este periodo de relax? ¿Puedo ser aún más vaga de lo que ya soy? Como no tengo muy claras las respuestas a estas y otras preguntas, voy a intentar recordar en qué leches he ocupado el tiempo, a ver si haciendo un poco de balance saco algo en claro. Vamos a ver:

- Básicamente me he dedicado (como cantaban los chicos de Extremoduro) a Salir, beber, el rollo de siempre... Ay, la cantidad de tiempo que habremos perdido la rubia y yo confraternizando con la flora y fauna del Lili Marlene; tanto que diría yo que nos hemos convertido en las dos pijas favoritas del pub, jeje.

- En febrero me fui un par de semanas de visita a las nórdicas tierras de Suecia. Y en abril nos fuimos de mini-vacaciones a conocer Algeciras y sus alrededores. También ha habido un par de escapaditas a Madrid y Granada.

- He pillado tres malditos kilos que no consigo dejar, todos por culpa de las diabólicas palmeritas de chocolate del Mercadona. Y peor aún, me he desenganchado a base de engancharme a unas galletas de jenjibre que trajo mi prima... que a ver donde coño encuentro yo galletas de jenjibre en España cuando se me acaben.

- He subido tres veces a Sierra Nevada, más otra visita a una estación de ski sueca. Sigo dando bastante pena, sobre todo con mi gorro de Lina Morgan, pero al menos ya no parezco transmongola subida en la tabla.

- Me he tragado casi la mitad de la programción de la tele americana, llevando prácicamente al día las emisiones de Lost, 30 Rock, The Office, Bones, Parks & Recreation, Dexter, Damages, Gossip Girl, Fringe... además me he tragado de principio a fin la divertida Arrested Development y la grandiosa Battlestar Galactica, a la que me he enganchado como una mona. So say we all.

- La vuelta a casa ha sido dura. Kilos y kilos de paciencia para soportar las tonterías de mi padre, que está atravesando la típica crisis de identidad del Prejubilado Reciente y está insoportable. Además, a parte de mi rol tradicional de taxista, he empezado a ejercer de doctor oficial de la familia... qué horror. Ahora todos quieren enseñarme sus análisis y que les acompañe al médico. Y me llaman para hacerme consultas de lo más peregrinas que en un 95% de los casos no sé resolver.

- He sacado provecho a mi inglés forjado a base de ver tele en versión original y me he presentado a un examencillo que acredita que tengo nivel casi bilingüe (filete, filetón). El examen en sí no tuvo desperdicio, con preguntas tan surrealistas como cuáles eran, según mi opinión, las causas genéticas de que los chinos sean chinos; o cúal es mi reacción al ver a un rumano pidiendo en la puerta de una iglesia...

- En el tema cultural, he ido a ver a The Killers, Lori Meyers, Franz Ferdinand y los fantabulosos Mando Diao; más algún conciertillo gratis que hemos pillado por ahí. Y de libros, han caido Los Hombres Que No Amaban A Las Mujeres de Stieg Larsson, Leviatán de Paul Auster, el interminable La Sombra Del Viento de Carlos Ruiz Zafón y me he releido por décimo-octava vez Orgullo y Prejuicio.

- Y hablando de Orgullo y Prejuicio, entré por la puerta grande en el BridgetJonismo más auténtico con todo el tema de la cita a ciegas con el dentista, cortesía de la amiga psicópata de mi madre... Ni mister Darcy ni pollas, que al pobre chico sólo le faltó aparecer con el jersey del reno... menos mal que Ro apareció al rescate y lo vio con sus propios ojos, porque no me habría creido si yo se lo hubiera contado. Pero lo más divertido fue el mosqueo que pilló cierto señorito algecireño (¿algecirense?)...

- He perdido una increible cantidad de tiempo yendo de video-hunting en Youtube con Juancho, y mucho más aún barriendo (:P) al personal en el Trivial on-line... Gracias a él, ahora sé todo lo que hay que saber sobre el divorcio en la Revolución Francesa.

Y ya no sé que más, que con la tontería me ha salido un post kilométrico. Menuda manera de alargar el descanso de las 7:30. Como se nota que he vuelto a estudiar, ahora cualquier excusa (por ejemplo, mi abandonado blog) es buena para remolonear un ratico. Hale, ahora me vuelvo con mi Hemocromatosis, mi Enfermedad de Wilson y mis anillos de Kayser-Fleischer.

Qué paseis buenas vacaciones, que las mías se acaban de terminar.
2 Responses
  1. Oye, q lo nuestro nos ha costado ser las reinas del Lili Marlene!!! no nos quites ningun merito.

    Con respecto a tu cita a ciegas, yo doy fe de que no hay palabras para describir tan surrealista momento. No comentare nada mas, porq no podria decir nada q no fuera cruel!


  2. Pues si, completamente surrealista. Yo no se por que me presto a estas cosas... pero bueno, valio la pena solo por la pechá de reir que nos pegamos, jeje.